Tenemos la fiebre
De quien hierve la tragedia
Para evitar su toxicidad
Y sólo encuentra quemaduras.
Tenemos la fiebre
De quien huye del matadero
Pero olvida su cadáver
Junto a la puerta.
Tenemos fiebre
Y somos hematoma
Pero el escenario
Sigue siendo nuestro.
*Este poema forma parte de las antologías Anónimos 2.3 y Los muchachos ebrios. Poesía jovencísima transoceánica.
Me ha gustado, tanto la idea como el resultado.
ResponderEliminarEspero que hagas más!
Por supuesto! Muchas gracias Irene.
EliminarP.D: Muy bonito Blog el tuyo.
Te voy conociendo poco a poco, y cada vez que vuelvo por aquí a mirarte me parece todo jodidamente precioso. Las cosas complejas suelen encontrarse así: jodidas y bonitas.
ResponderEliminarEste poema es tan inmenso Sarai...
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