La soledad engendra lo original, lo atrevido y lo extraordinariamente bello: la poesía.
Pero también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.
Thomas Mann
La soledad
lijando el pecho,
cubre de sangre al poeta,
cubre de sangre al lector
clavada en la lengua
cubre de sangre las bocas,
las manos que tapan las bocas
Lo trágico, lo bello,
lo tétrico de nuestras voces
vacía de sangre
al pálido cuerpo
Nace el espanto
y de la punta de sus dedos
brota el arte.
brota el arte.
*Este poema forma parte de la antología Los muchachos ebrios. Poesía jovencísima transoceánica.
Va a ser verdad que tienes un ligero (o más que ligero) aroma a Alejandra Pizarnik e incluso Sylvia Plath...(demasiada angustia vital para alguien tan joven, aunque quiero que suene a cumplido o halago)
ResponderEliminarY comienzas con una cita de Thomas Mann? A que te achucho hasta que desborden los ojos!
ResponderEliminarMuchas gracias por los comentarios Verónica, ay, ¡eres un cielo!
Eliminar¡Un beso!